Varios nacimientos de agua cristalina, diferentes especies en vía de extinción y uno de los aires más puros de la Sabana conviven en la cima de las montañas de Altos de hierbabuena. Si lo que busca es una caminata ecológica, un recorrido de concientización ambiental o una excelente zona de camping, no tiene que salir de Chía. La Montaña del Oso es uno de los lugares más alucinantes de nuestro municipio.
Las ciudades y pueblos contemporáneos absorben a sus habitantes, los encierran en una especie de rutina colectiva casi imperceptible que los va convirtiendo en transeúntes permanentes de un entorno que ya no los sorprende.
Después de algunos meses o semanas de vivir en nuestra ciudad, perdemos el asombro de ella. Nos acostumbramos a sus calles, a sus baches, sus olores y sus lugares al punto de no percatarnos cuando algo ha cambiado. Peor aún, pensamos que ya no vamos a encontrar nada nuevo en ella. Tal sería el caso de nuestra querida ciudad de la luna.
Personalmente desconozco si en otras ciudades pueda existir un paraíso escondido similar al que esconden las nubes de Hierbabuena, en lo alto del Municipio de Chía. Lo que sí puedo afirmar y sostener sin temor a equivocarme es que la gran mayoría de los chienses ignoran su existencia o se niegan a creer que dentro del Municipio se pueda encontrar un lugar con tales características.
La reserva natural de La Montaña del Oso ofrece un paquete completo de entretenimiento y reflexión de esos que de verdad valen la pena. Y no valen la pena como cuando a uno le dicen “1 en 500, 3 en 1200”, vale la pena como cuando uno va a visitar a la abuelita después de muchos años y la anciana entre lágrimas nos acaricia y nos dice “lo amo mucho mijito”. Es una experiencia única y realmente renovadora.

Siendo así, dicha experiencia requiere cierta preparación previa, cierta predisposición a dejar salir de nosotros aquella indolencia por la flora y la fauna, que el mundo moderno nos ha inculcado, y a dejar entrar a nuestros pulmones el cálido y refrescante olor a eucalipto que nos hará sentirnos de nuevo hijos de esta tierra sabanera y fértil que poco conocemos.
Podría iniciar su preparación con un estiramiento. Sepa de antemano que la caminata va a ser brava, pues el recorrido consta de cuatro senderos alucinantes a campo traviesa que lo harán quemar algunas calorías. Para continuar, un exorcismo de todos los prejuicios y enchonches dignos de los ciudadanos motorizados y citadinos en los cuales nos hemos convertido, lo dejará listo para abrir los ojos del alma a las maravillas que Dios pone a nuestro alcance.
Ubicada varios kilómetros arriba del castillo de Marroquín, por la vía a los Altos de Hierbabuena, a más de 3200 metros sobre el nivel del mar, la montaña del Oso nos recibe con calor de hogar. Allí vive don Hernando, el anfitrión y guía de la reserva, con su mujer y sus hijos. Cuenta la historia que el papá de don Hernando, a quien apodaban “El Oso” fue el primer habitante de esta montaña.
POR QUÉ VISITAR LA MONTAÑA DEL OSO
Tratar de encapsular en un par de párrafos las razones por las cuales vale la pena visitar la Montaña de Oso es realmente difícil. Teniendo en cuenta que este es el único lugar prácticamente intacto que queda en Chía, más aún cuando nuestros cerros orientales se han convertido en uno de los terrenos más apetecidos por los constructores de viviendas despampanantes, resulta encantadora la posibilidad de conocer cómo era nuestra tierra antes de la intervención urbanística de nuestra sociedad.
Pero para efectos de información cabe citar cinco razones básicas. El recorrido consta de cuatro senderos de incalculable valor educativo y natural, pero sobre todo colmados de una belleza de esas que sólo puede provenir de la Mano de Dios. Flores de los más exóticos colores y de formas complejas típicas del clima frío de los cerros orientales. Lagartos, reptiles, roedores silvestres corriendo libre entre la verde espesura.
El primero es el sendero de los suelos, donde se resalta la importancia de estos como fuente y ciclo de la vida del cual proviene todo y a donde todo ha de regresar. Después está el sendero del agua, un recorrido por los nacimientos naturales de agua pura sobre los cuales algunos inconscientes pretenden construir sus viviendas sin importar las desastrosas consecuencias, luego seguimos con el sendero de la vida esta experiencia toma un corte un poco más espiritual.
Al recorrerlo con los pies descalzos sobre un colchón de hojas de eucalipto, es inevitable reconocernos como hijos de la madre tierra, por ultimo encontramos el sendero de los miradores. Cuatro puntos altos de la montaña desde los cuales se puede ver toda la sabana. La inmensidad de Bogotá, la grandeza de Chía y la verdadera dimensión de los pueblos de Sabana centro.
La quinta razón para visitar la montaña del oso es por su excelente zona de camping, principalmente porque, al parecer, a los jóvenes de Chía, Bogotá y sus alrededores les gusta acampar, y se van hasta ciudades de otros departamentos buscando los lugares adecuados. Pues Chía les ofrece la posibilidad de acampar bajo un cielo estrellado y una luna imponente y grande, digna de la ciudad que lleva su nombre.
POR QUÉ CUIDAR LA MONTAÑA DEL OSO
Porque es la única reserva natural de nuestro municipio, su riqueza natural y la belleza de sus paisajes la convierten en el pulmón de nuestra tierra; en el corazón de nuestra sabana. Porque es allí donde muchas especies tienen su hogar y procrean sus familias. Incluso ardillas, comadrejas y liebres viven en La Montaña del Oso.
Porque gracias a la alta valorización de estos terrenos, algunas personas pretenden construir viviendas particulares en este territorio, a pesar de estar protegido por las autoridades ambientales del departamento. Varias de las casas que ya están habitadas en la zona fueron construidas encima de fuentes acuíferas naturales.

Porque el valle de los frailejones, además de pintar de un blanco celestial los rincones de los cerros orientales, se constituye como una de las reservas de humedad más importantes de Cundinamarca, cuya conservación es aún más relevante en estos tiempos de calentamiento global y cambios bruscos de temperatura.
Razones para cuidar la reserva natural de La Montaña del Oso hay muchas. Razones para visitarla hay todavía más. Sin embargo si de razones fuertes se trata, qué más importante que conocer y disfrutar nuestra propia ciudad, explorar sus más fascinantes rincones y volver a sentirla como una tierra joven, como un lugar asombroso del cual descubrimos algo nuevo cada día. La Montaña del Oso seguramente nos ayudará a recuperar el asombro de nuestro municipio y a volver a mirar la luna con los ojos inocentes de los primeros años.